Lucero del Ser #5 – Vuela con el viento

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Lucero del Ser

Lucero del SER #5 — Vuela con el viento

El círculo de los Vientos de Cambio y la fábula del búho: cómo procesar el enojo, aplicar el control CPV y volar con alas de luz cuando la jungla te lleva a la hoguera.

Daniel Goldman
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InnMentor
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12 min de lectura
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2024

Escrito originalmente para LinkedIn como experimento de la metodología. Publicado en la Bitácora InnMentor en septiembre de 2024. Artículo extenso — vale la pena.

Llegó el momento de entrar en el círculo de aire. El círculo que decidí llamar Vientos de Cambio. Este círculo es el primero que procesamos — lo hacemos intuitivamente, sin ser conscientes de que estamos en él.

En este círculo entramos al sentir que estamos en una situación fuera de nuestra «normalidad»: un problema, una urgencia, una necesidad. Es en esa anormalidad donde las emociones se apoderan de nosotros y nos cuesta ver la realidad con claridad. Se activan partes de nuestro cerebro, toman el control y los pensamientos se convierten en ruidos. Ruidos que debemos prestar profunda atención a su vibración, frecuencia y energía. Ruidos que, si hacemos el esfuerzo correcto, se convertirán en música.

Por ejemplo, el enojo por las agresiones, daños y ofensas, el rencor y las ganas de venganza — todas estas emociones son un veneno, primero que nada, para nosotros mismos, y ruidos para pensar con claridad que es posible transformar en hermosas melodías.

Estas líneas que ahora escribo y edito me llevaron a mirar los borradores de muchos meses de juego. Me leo, veo e interpreto dibujos, pensamientos y comentarios que me escribí como recordatorios. Me pienso y pienso en cómo fui manejando todas mis emociones hace ya un año y medio, cuando me quemaron en la hoguera.

Me armé de mis superpoderes registrados en el círculo de la corona: aceptación; amor; benevolencia; coraje; confianza; paciencia y perdón; talento en juegos de pensamiento; valores ancestrales y míos, mi filosofía de vida.

Me recordé del círculo de las relaciones, el desafío personal de caminar las enseñanzas de mis ancestros y maestros. Era una oportunidad para seguir caminando lo hablado, una oportunidad para amar a los que me hicieron daño, no blanquear sus caras públicamente y no tenerles rencor. Dos grandes maestros estaban conmigo: la maestra Tamar y el maestro Yosef el Justo.

Una oportunidad para recordarme que ellos — los que me hicieron daño — eran un simple instrumento de la divina providencia para que yo aprenda algo maravilloso:

Al amar a los que nos hacen daño nos amamos a nosotros mismos. Al mirarnos en el espejo vemos al que más nos hace daño: nosotros mismos.

Me llamé al silencio. A veces es nuestra mejor opción en el camino de la iluminación.

En el tratado de Sota, en el Talmud de Babilonia, Rabí Yojanan explica que Tamar estaba dispuesta a ir a la hoguera acusada de ser una prostituta, sin «blanquear la cara de su prójimo» — en este caso su suegro, quien la había dejado embarazada. Como la gran maestra Tamar, estuve dispuesto a ir a la hoguera sin blanquear la cara de mi prójimo. De eso se trata aplicar el superpoder: valores de mis ancestros y míos.

Aplicación de controles: el CPV en el círculo de Vientos de Cambio

Lucero del SER #5 — aplicación de controles del juego

Aplicación de controles — Lucero del SER #5.

Apliqué el control triángulo CPV y me enfoqué en contextualizar y visualizar la tristeza, sus causas y sus consecuencias. Hoy, muchas de esas consecuencias del pasado son la causa de que escriba con tanta libertad.

Me metí en el círculo de Vientos de Cambio para contextualizar y visualizar la tristeza. ¿Qué la había generado? Las causas y sus consecuencias.

¿Qué debía visualizar? La forma que toma la tristeza. La forma que tiene el dolor del alma.

Desde mi perspectiva de lo vivido: ¿qué contextualizar? ¿En qué entorno vive el problema? ¿Cómo visualizarlo?

Todas mis relaciones estaban ahí conmigo — las que ayudaron a sanar mi alma herida, y también las que me quemaron en la hoguera.

En el círculo de Vientos de Cambio se disparan las oportunidades. Empieza el proceso de transformación de todo problema. Se contextualiza, visualiza y pone en perspectiva el problema a trabajar. El libre albedrío se alimenta de este círculo, planteándonos infinitas posibilidades para elegir el camino del bien.

Me di tiempo para escribir este quinto artículo. Dialogué conmigo mismo. Nuevamente aprendí de todo el proceso y reviví la tristeza ordenando los borradores y dibujos. Celebré mi accionar, mi caminar, el camino recorrido y celebré mi transitar por la tristeza.

Apliqué el control cuadrado y me asistí con el círculo del artesano. Mis saberes están ahí.

Al igual que hace un año, en la parashá de la Torá hebrea Vaiejí (Génesis 47:28–50:26), entré al círculo de aire con el maestro Yosef el Justo en mente.

Yosef — ese hijo amado por Jacob que sus hermanos envidiaban desde niño. Al no lograr matarlo, lo vendieron como esclavo condenándolo a la soledad y a la pena. Generaron también un dolor inimaginable, que duró más de 20 años, a su padre Jacob.

Cuando Yosef vuelve a ver a sus hermanos — 20 años después — es virrey de Egipto. Podía vengarse y darles su merecido. Pero no lo hizo.

Los hermanos de Yosef temen que es el momento de pagar la factura, de rendir cuentas, y van a negociar. Yosef, bien llamado Justo, lo vio de otra forma:

No tengan miedo. Ustedes pensaron hacerme mal, pero la divina providencia lo pensó para bien. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros niños.
— Génesis 50:15–21

Yosef no perdonó magnánimamente a sus hermanos — directamente descartó su comportamiento como irrelevante. Lo que le había sucedido fue porque la divina providencia así lo había diseñado para cumplir una misión importante. Los hermanos y sus decisiones fueron nada más que instrumentos por medio de los cuales los diseños de la divina providencia se plasmaron.

Siento la necesidad de contextualizar qué me llevó a transitar la tristeza. Es necesario para desnudar mi juego. Y desde ese lugar, asistido por los recursos del círculo del artesano, me tomo mi tiempo y escribo y reescribo este artículo. Como Yosef, sin rencor, y como Tamar, sin blanquear la cara de mi prójimo, va tomando forma.

Cuando veo a alguien haciendo algo indebido tengo el deber de advertirle. Pero la manera de advertirle debe ser con respeto y cariño, sin avergonzarlo.
— Levítico 19:17

Paso a contarles una fábula — una herramienta maravillosa para transmitir enseñanzas y críticas sin avergonzar a nadie, con respeto y cariño. Honro al maestro Yosef el gran interpretador de sueños al escribir las próximas líneas.

Lucero del SER #5 — Vientos de Cambio

El círculo de los Vientos de Cambio.

La Fábula — La boa que en realidad era un sombrero

Había una vez una jungla. En esa jungla los animales se congregaron y decidieron aprovechar los últimos avances tecnológicos para empezar una revolución. Esta revolución permitiría la participación de todas las voces de la jungla — los aullidos, bramidos, chillidos, ladridos, maullidos, rugidos y cantos; todas las voces serían por igual escuchadas, analizadas, debatidas, respetadas y tomadas en cuenta para la generación de leyes y propuestas beneficiosas para todos los habitantes.

Entre los que apoyaban esta propuesta estaban el búho, el gato, la tortuga, el oso, el orangután, el castor, el ñandú, la gacela y el cascarudo. La boa, con sus capacidades de captar las tendencias, comienza a dirigir la propuesta.

El proyecto técnico de hacer posible lasvocesdelajungla.org lo lleva adelante el gato, asistido por los algoritmos cognitivos, dinámicas, procesos y técnicas de participación regalados por el búho, famoso por su modelo 70/30 (dona el 30% de su tiempo y talento).

Dos escuelas se arman: los transparentistas, que quieren mejorar el sistema transparentando números para exponer corrupciones; y los participacionistas, que quieren horizontalizar la participación convirtiendo los datos, información y conocimientos en accesibles para todos los seres y criaturas de la jungla.

Empieza a tomar vida el partido mandarina. Se debaten principalmente temas de educación, equidad, cuidado de la jungla y acceso a la participación. Se escurre el tema: ¿quién tiene voz? La boa y la tortuga dicen que solo los académicos y profesionales deberían ser escuchados. El oso, el búho y el ñandú defienden el derecho de todos los seres — también los marginados — de participar y proponer. Dejan claro que no se puede juzgar al pez por su capacidad de trepar árboles.

El búho, durante varios años, regaló a este proyecto sus conocimientos, técnicas y metodologías para facilitar un bien mayor: la participación. Capacitó a voluntarios, ayudó a definir la hoja de ruta anual y facilitó todos los talleres internos previos a la fundación. Y al terminar, siempre sin pedir nada a cambio, volvía feliz a su hogar en la cima de un árbol.

Se juntaron las 1200 firmas necesarias para la fundación del partido mandarina. Lo extraño es que el día de la fundación, la gacela, el castor y el cascarudo — que tanto habían hecho por el proyecto — quedan fuera. Sí invitan a la vaca lechera, a la hiena y a un hipopótamo.

Primer hito: las elecciones internas. El búho logra pasar de precandidato a candidato a la presidencia. Ya en ese entonces sus clientes prefieren posponer los proyectos para no estar vinculados a cosas políticas.

Segundo hito: la convención. En una convocación pública se invita a proponer candidatos a vicepresidente. El orangután fue el más votado pero cede su lugar a una pantera sexy e influencer. Llega la convención — momento clave donde se valida la fórmula presidencial — y no se logra congregar suficientes animales. La boa lo da todo por perdido. El búho toma el micrófono y hace un llamado a participar nuevamente una semana después, en lo que será llamada la «convención de la nostalgia». Más de 280 animales dan fuerza al partido mandarina para continuar.

Tercer hito: la lista. La tortuga, que tanto se hablaba de lo importante que era tenerla, se baja por miedo a que la echen de la Organización de Junglas Unidas. El búho entiende la situación, acepta también ser candidato a senador, y alienta a seguir unidos.

Cuarto hito: el contrato. La noche antes de las elecciones, la boa y la tortuga le presentan al búho un contrato ambiguo. El búho deja claro sus dudas, el oso es testigo. Con dudas, decide confiar en su equipo y firma.

Quinto hito: el día de elecciones. Pasa un milagro: llegan a 6363 votos — muchos más de los esperados. La gran victoria fue participar y lograr ser una alternativa válida. El búho, casi sin ahorros pero feliz, vuelve a su hogar a retomar la vida familiar y empresarial. Había hecho posible algo histórico: el partido mandarina terminó su primera elección con superávit.

Sexto hito: transferencias a cuentas de terceros. El búho recibe de la corte electoral cerca de 60 mil bananas por los votos conseguidos. Transfiere a los almacenes que la boa indica decenas de miles de bananas — entre los beneficiados el gato, el ñandú y la tortuga. Deja sin ninguna deuda al partido. El búho, como se había comprometido desde un principio, dona al partido todo lo que está en su posibilidad.

Séptimo hito: la claridad. El búho le deja claro a la boa y al hipopótamo que ese año de aventuras lo dejó tocando fondo económicamente, con los almacenes vacíos.

Octavo hito: la plaga. Empieza una plaga en la jungla y todos los animales que iban a empezar a trabajar con el búho cancelan los proyectos ya que se ven obligados a quedarse en casa. Y el búho, con los almacenes vacíos.

Noveno hito: las conversaciones. La primera reunión fue convocada por el hipopótamo. El búho propuso dos alternativas: convertir en subsidio lo que quedaba, o subir el tema a lasvocesdelajungla.org para llegar a una propuesta participativa — una oportunidad para generar una propuesta que permita a cualquier animal ser candidato en las próximas elecciones. El hipopótamo, el gato y la paloma se comprometen a transmitir lo hablado a la mesa ejecutiva.

En la segunda reunión queda claro que las alternativas planteadas no fueron transmitidas. El búho se ve obligado a rehacer todo el planteo ante una mesa ejecutiva rígida con quien tanto había ayudado.

En la tercera reunión, la boa fundamentó el no subir el tema a lasvocesdelajungla.org con la siguiente frase: «Como búho no querés que este tema se haga público.» Y pasó a acusar al búho de querer apropiarse de lo recibido por la corte electoral. La tortuga acusa. El orangután acusa. La hiena plantea convertir al búho en deudor. Qué ironía — justo la hiena del principio del cuento, ahora apoyada por la boa.

En una reunión donde no estaban el oso ni el gato, y contra la voluntad del búho, se convierte en votación interna. Contra todos los principios que defendió el búho en las elecciones, razón por la cual el búho, el oso y la abeja renuncian a la mesa ejecutiva.

Semanas después, y sin aviso, salen con un comunicado diciendo que lo habían expulsado por ladrón. Hacen conferencias de prensa, la boa participa en programas y escracha al búho. Lo que se debía solucionar tomando café se convierte en un dañino circo.

Décimo hito: búho con corazón de fuego. El búho, después de todo lo aportado y después de haber dejado claro que cuando estuviera en sus posibilidades terminaría de donar las bananas, era convertido en base a mentiras en ladrón. Y llevado a ser quemado al espiedo en la plaza mayor. Y el fuego lo abrazó y lo llevó en sus alas de luz.

Te invito a escuchar a Ayla Schafer, interpretada por Karen Buenavida, «Vuela con el viento», antes de seguir leyendo.

Alas de Luz — Lucero del SER #5

Alas de luz.

El búho se fue a transitar la tristeza a la cima de un árbol. Con paciencia esperó, juntó bananas de amigos, familia y seres de luz, y esperó a que un fiscal le dijera al partido mandarina que hicieron un circo innecesario, que era momento de llegar a un acuerdo.

Hito final

Se llega a un acuerdo donde el partido mandarina se compromete a sacar, por los mismos medios que el primer comunicado, uno que deje claro que tanto el partido como el búho limaron asperezas y se llevan aprendizajes. El partido mandarina no cumple en lo mínimo con ese compromiso.

Y el búho sanó la tristeza. Se recordó que la tristeza venía del dolor de ver cómo una hermosa idea era arruinada por la codicia de un sombrero. ¿Y la boa, la tortuga, el gato, el hipopótamo, el orangután y la hiena? Irrelevantes todos ellos — parte del diseño de la divina providencia para que el búho cumpla una misión aún más importante: construir la brújula.

Hoy con mi brújula renovada, me honro y te honro con mi alegría y con la renovada intención de regalar mi don a través del Lucero del SER.

Para jugar es importante que leas los primeros cuatro artículos. Entrá al círculo de las Relaciones a charlar de los superpoderes elegidos en el círculo de la corona. Chequeá con tus relaciones la lista de elementos, destrezas, habilidades y conocimientos que listaste en el círculo del Artesano, agregá las que te mencionaron y no estaban en la lista. Aceptá la crítica constructiva y entrenate en creerles a los que creen en vos.

→ Accedé acá para empezar a jugar.

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Siguiente en la serie: Lucero del SER #6 — Manantial de pensamiento →

BITÁCORA INNMENTOR
Pensamiento para líderes, fundadores y equipos que aprenden.

Elegí por dónde empezamos

El primer corte es de bajo riesgo, pero sin anestesia.

01 — Workshop

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Agendá 15 minutos

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Comentarios

Una respuesta a «Lucero del Ser #5 – Vuela con el viento»

  1. […] Te invito a preguntarle a tus relaciones cercanas, cuáles son para ellos tus superpoderes. También te invito a chequear la lista que hiciste en el círculo del Artesano, junto a tus relaciones. Para seguir leyendo el quinto artículo, Lucero del SER #5 – Vuela con el viento […]

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