Si actúas como un pensador, te convertirás en uno
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InnMentor
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4 min de lectura
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2012
Creo que uno de los dos originales de El Pensador de Rodin está en Buenos Aires, en la plaza frente al Palacio Legislativo. Por lo menos eso es lo que dicen los guías mientras te señalan este ocupado pensador tallado en bronce perdurable. En la rambla de Montevideo a la altura de la Ciudad Vieja también hay uno, el cual recuerdo desde chico como un curioso monumento desnudo sobre el cual preguntaba a mi padre.
El «hecho» bien puede ser erróneo en varios aspectos. Puede no ser un original. Puede no haber habido dos originales. Los guías pueden estar equivocados o basarse en información errónea o hasta puede fallarles la memoria. Entonces, ¿por qué afirmar algo que no ha sido verificado de un modo absoluto como un hecho?
Hay muchas razones, pero mencionaré solo algunas:
- La primera es porque en otro post recordaré esto, refiriéndome de modo específico al uso de los hechos.
- Otra: irritar a los que creen que los hechos son más importantes que su uso.
- En tercer lugar, quiero que visualicen aquella famosa figura pensadora, donde quiera que esté la misma.
- La razón verdadera es que me baso en Edward de Bono para escribir estas líneas y, como él, prefiero usar el «creo», lo cual indica un estado de opinión más que una afirmación dogmática de los hechos.

A menudo necesitamos indicar el modo como se está exponiendo algo. Sobre eso se trata toda la metodología del pensamiento lateral.
Quiero que imagines esa postura de la mano en la barbilla que adoptamos muchos al pensar o al hacernos los pensadores, sin intención de ser frívolo. Creo, por cierto, que el pensador debería ser activo y enérgico más que apesadumbrado y solemne. Pero, por el momento, la imagen tradicional es útil.
Adopta esa postura (en forma física, no mental) y te convertirás en un pensador.
¿Por qué?
El ritual y la mecánica del comportamiento deliberado
Los tibetanos practican su devoción haciendo girar unos molinillos sobre los que están grabadas las oraciones. Los molinillos giratorios hacen subir las plegarias en espiral hacia el espacio de lo sagrado. En la práctica, si se encuentran debidamente en equilibrio, un ayudante puede mantener girando una docena de molinillos como en aquel acto circense en que giran platos equilibrados en la punta de largos palos.
Es posible que se piense en la lista de ropa para lavar mientras hace girar la rueda. Importa la intención y no tanto las vibraciones emocionales o espirituales que muchas tradiciones occidentales se exigen a sí mismas.
Existe otro punto de vista en diversas corrientes: efectuar los movimientos propios de la acción aunque no se esté emocionalmente comprometido. Las emociones coincidirán con los movimientos a su debido tiempo. Eso es, precisamente, lo que quiero decir cuando te pido que «actúes como si» fueras un pensador.
Adopta la postura de un pensador. Haz los movimientos. Ten la intención y manifiéstatela a ti mismo y a quienes te rodean. Muy pronto tu cerebro desempeñará el rol que estás «actuando». Si finges ser un pensador, muy pronto, en efecto, te convertirás en uno. Esta serie de posts expone los diferentes roles representados por los 6 distintos sombreros de Edward de Bono para que «actúes como si».
La efectividad del pensamiento en la práctica real
Pero antes de que vayamos al método en sí, me gustaría resaltar lo escrito por el antes citado autor en el prefacio de su libro, refiriéndose a la pregunta «¿Es realmente posible cambiar la eficacia del pensamiento?» De Bono cuenta el caso del consagrado hombre del año por la revista Time, Peter Ueberroth, en el año 1984, después del éxito rotundo de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Hasta 1984 los Juegos Olímpicos provocaban la pérdida de millones de dólares. En el caso específico de Los Ángeles, a pesar de la negativa de la ciudad en gastar fondos municipales en ellos, las Olimpíadas dieron un excedente de 250 millones. El extraordinario éxito se debió fundamentalmente a nuevos conceptos y nuevas ideas, implementados con liderazgo y eficacia.
¿Qué clase de pensamiento generó estos nuevos conceptos?
La respuesta la dio el mismísimo Peter Ueberroth, en una entrevista al Washington Post el 30 de septiembre de 1984, explicando el modo como utilizó el pensamiento lateral para generar nuevos conceptos.
Edward de Bono diría a continuación, en el mismo libro, una frase magnífica que quizás sirva de ejemplo para muchos:
— Edward de Bono
A lo dicho no me queda más que agregar que es un orgullo para mí ser uno de sus embajadores; eligiéndolas, poniéndolas en la práctica y, más aún, enseñándolas a otros.
Basado en SIX THINKING HATS, de Edward de Bono.
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Pensamiento para líderes, fundadores y equipos que aprenden.
El primer corte es de bajo riesgo, pero sin anestesia.
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