De la idea al Startapismo: emprendedores y ética
¿Qué valores y principios rigen el ecosistema emprendedor actual? Una disección descarnada a la estrategia pirata de Uber, el mito de Robin Hood y por qué copiar sin adaptar nos condena a mantener una actitud de colonia.
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InnMentor
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4 min de lectura
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2017

Startapismo frente a Uber. Startapismo y cómo comenzar; qué valores del producto y qué principios asumimos nosotros en nuestra condición de emprendedores. ¿Qué ética y qué fundamentos reales sostienen al startapismo en la práctica?
Definamos la ecuación inicial de este fenómeno latente de la economía digital: Startapismo = Startupismo = Start + up/ap(p) + ismo.
Hace un par de años: de la idea a la StartUp
Escribí un artículo con un planteo similar que titulé De la idea a la StartUp. En aquel momento, la motivación principal para escribirlo fue la cruda situación que presenciaba dentro del ecosistema emprendedor en América Latina. En la gran mayoría de los casos, los proyectos colapsaban ante el simple kit de preguntas e instrucciones que formula cualquier inversor, aceleradora, incubadora o institución de fomento a los emprendimientos emergentes:
- En un minuto, relatar con precisión tu producto o servicio;
- Por qué te parece que tendrá un éxito real en el mercado;
- Quién lo compraría, lo usaría o se vería directamente beneficiado;
- Qué te hace radicalmente diferente de los productos y servicios ya existentes.
El abanico de respuestas que recibía en mis oficinas, si bien era variado, resultaba extremadamente incompleto. Sin embargo, entre esas respuestas había y sigue habiendo diamantes en bruto sobre los cuales empezar a trabajar. El gran problema técnico en aquel entonces radicaba en traducir el valor que pensamos que generamos en un valor capaz de describirse de manera tangible en palabras.
Por ejemplo: El valor del amor es indiscutido en la experiencia humana, pero ¿cómo se tangibiliza en el barro? Se traduce en acciones concretas: acompañar, proteger, contener, motivar, abrazar, besar y acariciar. Todos estos son verbos específicos, y cada uno de ellos cuenta con sus respectivos indicadores y métricas de control.
Para solucionar esa brecha, propuse un nuevo set de preguntas con el fin de visualizar el producto directamente interactuando con su entorno, sirviendo de base para iniciar un verdadero mapeo de atributos y valores del producto:
- Cómo se siente el cliente al experimentar el problema;
- Cómo utiliza la solución y en qué aspecto específico lo beneficia;
- Por qué hablará activamente del producto con otros usuarios;
- Qué utilidades reales y medibles le encontrará en su día a día.
El hilo conductor: del océano rojo al azul
Existe un hilo conductor claro en toda esta matriz de pensamiento (tal vez mi dislexia me ayuda a recordarlo de un modo particular). Rememoraba también los fundamentos de El camino del Disruptor, donde rescataba un valor ancestral:
El objetivo es crear mercados indisputados. Traduciéndolo directamente a la jerga metodológica de los autores de la Estrategia del Océano Azul (BOS), W. Chan Kim y Renée Mauborgne, podríamos afirmar que los emprendedores extraordinariamente exitosos atraviesan un largo proceso de transformación: parten de un océano rojo (el Mundo Común) y avanzan a través de un mundo especial (el camino de la estrategia de innovación oportuna) hasta desembarcar en un nuevo y añorado océano azul (el Nuevo Mundo).
En este análisis busco alinear esta transición con dos fases críticas del proceso de innovación sistemática bajo una premisa fundamental: ¿Cuál es ese mundo especial? Esta pregunta clave nos ayuda a fortalecer de forma definitiva los lazos entre una buena idea y los entornos de desarrollo a través de sus etapas esenciales:
- Su validación en territorio bajo fuego metodológico;
- El desarrollo estricto de su mínimo producto viable;
- Su implementación en el tejido operativo;
- La consolidación definitiva del modelo de negocio.
Los invito a quedarse con las interrogantes centrales que planteamos en el inicio de este trayecto: ¿Puede la estructura de transformación dramática beneficiarnos directamente en la fase de ideación? ¿Cómo narrarían el verdadero valor de sus productos y servicios? ¿Qué modelos y estructuras nos permiten iniciar con éxito el camino del disruptor?
En mi propio camino, busco impulsarlos a seguir persiguiendo el valor agregado y a continuar validando con rigurosidad científica. Podemos apoyarnos en metodologías ágiles como las de Ash Maurya para ejecutar experimentos a bajo costo, pero siempre manteniendo el rigor metodológico que corresponde.
Sin embargo, más allá de las herramientas técnicas, es imperativo exigir dos condiciones fundamentales al ecosistema.
La primera condición: un código de ética ejemplar
¿A qué me refiero exactamente con esto? Una característica marcadamente común en nuestros países latinoamericanos es que la supuesta guerra contra Uber —quien hábilmente se maquilla ante la opinión pública bajo la estética de un Robin Hood moderno— la terminan peleando en soledad los sectores directamente afectados, como los gremios de taxis. Esto es solo un síntoma; ocurre de igual manera en casi todas las industrias.
Todos los países que he evaluado en la región sufrieron exactamente la misma suerte de «piratería uberiana»: corporaciones que se desentienden abiertamente de las leyes de empleo locales y barren con las regulaciones de protección social que tanto esfuerzo ha costado consolidar en nuestras sociedades.
De la noche a la mañana, desembarca una organización que de estructura emergente (Startup) no tiene absolutamente nada, respaldada por un comando transnacional de abogados corporativos con el único fin de forzar y vulnerar la regulación local mediante hechos consumados.
Nos encontramos ante el típico dilema del huevo y la gallina. No faltarán aquellos tecnófilos alineados a la conveniencia que argumenten que si no se quiebran las reglas de esa manera, es imposible innovar. Y eso, señoras y señores, es una profunda falsedad. Sé perfectamente por qué nos ocurre esto: nos pasa porque seguimos atrapados en una persistente actitud de colonia. Nos resulta falsamente sofisticado o cool ponernos del lado de este falso Robin Hood corporativo. Pero la verdad histórica es que ese personaje habita únicamente en los cuentos de ficción.
Es un debate profundo sobre el cual he expuesto mis argumentos en conferencias, desglosando los peligros reales de validar modelos de negocio basados puramente en el arbitraje regulatorio e ilegal.
La segunda condición: copiar, adaptar e implementar
Las ventajas competitivas más interesantes del mercado se descubren en las adaptaciones más sorprendentes a la realidad de quien se da el lujo estratégico de parar un instante para observar, chequear, analizar, investigar, evaluar, adaptar de verdad e implementar.
Debemos abandonar definitivamente el pensamiento de colonia. Es hora de demostrarle a los centros de poder global que ya no somos simplemente proveedores dóciles de materias primas o mercados cautivos para sus plataformas. En este siglo, el imperativo estratégico es aprender y recuperar capacidades soberanas para desarrollar únicamente productos de alto valor agregado. Debemos aprovechar ese inmenso océano azul que representa América Latina, evitando que sigan viniendo del norte a vendernos soluciones accesorias a cambio de nuestros datos y soberanía económica.
Aquel que es capaz de diseñar un mecanismo que transforme las reglas del juego a nivel latinoamericano, a ese emprendedor yo lo llamo un verdadero Startapista.
Un Startapista opera siempre dentro del marco de la ley. No me refiero, por supuesto, a esos primeros meses de supervivencia a pulmón, donde se experimenta en privado para comprobar si se tiene entre las manos algo que realmente valga la pena implementar. Hablo con claridad del escenario que se configura a partir de la decisión formal de escalar y facturar. Si vas a construir una estructura empresarial, hacelo bien, con ética y responsabilidad sistémica. Si no lo hacés bajo esos principios, no sos un Startapista; sos simplemente un pirata operando en la informalidad.
Pensamiento para líderes, fundadores y equipos que aprenden.
El primer corte es de bajo riesgo, pero sin anestesia.
01 — Workshop
Workshop de Alta Intensidad
Fijaciones cognitivas en la mesa directiva. Dos jornadas y las desmantelamos.
02 — Programa
Programa In-House de Innovación Sistemática
Innovación Sistemática instalada en tu organización. El equipo destrabará solo.
03 — Mentoría
Mentoría de Tracción Estratégica
Inercia corporativa en la cúpula. Sesiones de alta densidad para romperla.
04 — Emergencia
Intervención de Emergencia Metodológica
Parálisis corporativa. Entramos y destrabamos en 72 horas.

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